Fiebre en Niños: Cuándo es Normal, Cuándo Preocuparse y Cómo Actuar en Casa

DE LA PRIMER SEMANA A LOS 6 AÑOS DE VIDA

Henry Alexander Rodriguez Ardila Pediatra

11 min read

Fiebre en Niños: Cuándo es Normal, Cuándo Preocuparse y Cómo Actuar en Casa

Lo que todo padre debe saber según la evidencia y las guías nacionales

Son las dos de la mañana. Tu hijo de dos años está ardiendo. Buscas el termómetro, lo encuentras después de cinco minutos de pánico, y el número que aparece en la pantalla te hace saltar de la cama. Cuarenta grados. ¿Voy a urgencias? ¿Le doy algo? ¿Lo desabrigo? ¿Lo meto a la ducha?

Si te ha pasado esto, estás en buena compañía. La fiebre es la primera causa de consulta pediátrica en urgencias en Colombia y una de las principales en la consulta ambulatoria, según datos de la Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP). Y sin embargo, sigue siendo uno de los fenómenos más malentendidos por los padres, que con frecuencia la tratan como si fuera la enfermedad en lugar de la señal de que el cuerpo está haciendo su trabajo.

Este artículo está basado en las recomendaciones de la Sociedad Colombiana de Pediatría, el programa Precop SCP, las guías de práctica clínica disponibles en Colombia y la evidencia científica internacional actualizada.

1. Qué es la fiebre y por qué no siempre hay que combatirla

La fiebre es una elevación controlada de la temperatura corporal por encima de los valores normales, generada por el propio organismo como respuesta a una infección u otras causas. No es un error del cuerpo: es un mecanismo de defensa activo y bien regulado.

El hipotálamo, que funciona como el termostato del organismo, eleva el punto de ajuste térmico en respuesta a sustancias llamadas pirógenos, que son liberadas por el sistema inmunitario cuando detecta una amenaza. Ese aumento de temperatura tiene efectos directamente beneficiosos: inhibe la replicación de muchos virus y bacterias, activa las células del sistema inmunitario y acelera varios procesos de defensa. La fiebre per se es autolimitada y el ajuste hipotalámico evita superar los 42°C, no siendo perjudicial para el organismo por debajo de esta cifra. La morbilidad y mortalidad asociada a la fiebre se deben a la enfermedad subyacente, no a la fiebre en sí misma.

Esto tiene una implicación práctica muy importante: el objetivo del tratamiento de la fiebre no es bajar el número del termómetro a toda costa, sino que el niño esté cómodo y bien hidratado mientras su sistema inmunitario hace su trabajo.

2. ¿Qué temperatura es fiebre?

En Colombia y según los estándares internacionales adoptados por la SCP, se considera fiebre una temperatura corporal igual o superior a 38°C medida de forma correcta. Sin embargo, el valor numérico por sí solo no debe ser el único criterio para tomar decisiones: el aspecto general del niño, su comportamiento y los síntomas acompañantes son igual o más importantes.

La forma de medir la temperatura varía según la edad del niño. En menores de 2 años, la medición rectal es la más precisa, aunque en la práctica cotidiana el termómetro axilar o de oído son los más usados en Colombia. Es importante saber que la temperatura axilar suele ser entre 0,5 y 1°C más baja que la rectal, y que los termómetros de oído pueden dar lecturas variables si no se usan correctamente.

Una orientación práctica para los padres:

Temperatura axilar por debajo de 37,5°C: normal. Entre 37,5°C y 38°C: febrícula, que merece vigilancia pero no necesariamente tratamiento. Entre 38°C y 39°C: fiebre moderada. Evalúa el aspecto del niño y su nivel de malestar. Entre 39°C y 40°C: fiebre alta. Requiere tratamiento si el niño está incómodo. Por encima de 40°C: fiebre muy alta. Consulta con el pediatra, especialmente si hay otros síntomas.

3. La realidad epidemiológica colombiana: qué causa la fiebre en nuestros niños

Según la Sociedad Colombiana de Pediatría, los niños menores de 2 años pueden presentar entre 4 y 8 episodios febriles por año. En el 90% de los casos son enfermedades leves, autolimitadas y de origen viral, y este porcentaje es directamente proporcional a la edad del niño. Menos del 10% corresponde a infecciones bacterianas serias como neumonía, infección del tracto urinario, otitis media aguda, meningitis, bacteriemia oculta e infecciones osteoarticulares.

En el contexto colombiano, es importante recordar que vivimos en un país tropical con circulación endémica de enfermedades como el dengue, la malaria en algunas regiones, y otras infecciones virales que tienen patrones epidemiológicos propios. El dengue, en particular, puede presentarse con fiebre alta de inicio súbito y en muchas zonas del país debe considerarse dentro del diagnóstico diferencial de cualquier fiebre en niños, especialmente si viven o han viajado a zonas por debajo de los 2.200 metros sobre el nivel del mar.

El MINSALUD establece que un niño que vive en una región del país con altura inferior a 2.200 metros sobre el nivel del mar y presenta fiebre de 39 a 40°C de inicio súbito sin foco aparente, acompañada de dos o más síntomas como cefalea, dolor retroocular, mialgias, artralgias, postración o exantema, debe ser evaluado por la posibilidad de dengue.

4. Cómo manejar la fiebre en casa: guía práctica para padres.

La Guía de Práctica Clínica de Evaluación y Manejo Inicial de la Enfermedad Febril en el Niño, adaptada al contexto colombiano, establece recomendaciones claras para el manejo en el hogar.

Medidas generales no farmacológicas

Ofrece líquidos con frecuencia. La fiebre aumenta las pérdidas de líquidos por sudoración y respiración, y la deshidratación puede empeorar el malestar. Si el bebé toma pecho, continúa la lactancia materna normalmente: es el mejor líquido disponible. En niños mayores, ofrece agua, sueros de rehidratación oral, jugos diluidos o sopas.

No abrigues ni desabrigues en exceso. Una creencia muy extendida en Colombia es que al niño con fiebre hay que taparlo bien para que "sude la fiebre". Esto es contraproducente: abrigar en exceso dificulta la disipación del calor y puede empeorar la fiebre. Viste al niño con ropa ligera y cómoda y mantenlo en un ambiente ventilado con temperatura agradable.

No se recomiendan los baños de esponja con agua fría ni el alcohol. Esta práctica, muy común en Colombia, no tiene evidencia de eficacia para reducir la fiebre de forma segura y puede generar escalofríos que en realidad aumentan la temperatura, además del riesgo de hipotermia con el agua muy fría. Si quieres dar un baño, que sea con agua tibia.

Observa el comportamiento del niño. Un niño con fiebre que juega, que responde a los estímulos, que acepta líquidos y que mejora cuando baja la temperatura, generalmente no tiene una enfermedad grave. Un niño que luce muy decaído, que no responde bien o que no mejora con el tratamiento, merece evaluación médica.

Antitérmicos: cuáles usar y cómo dosificarlos

Los dos antitérmicos de primera línea recomendados en Colombia para niños son el paracetamol y el ibuprofeno. La guía colombiana indica considerar su uso indistinto si el niño parece incómodo o angustiado. No se recomienda tratar la fiebre por el número del termómetro, sino por el malestar que le genera al niño.

El paracetamol (acetaminofén) se usa a una dosis de 10 a 15 mg por kilogramo de peso, cada 6 a 8 horas. Es seguro desde el nacimiento. El acetaminofén es el nombre más frecuente en Colombia y está disponible en múltiples presentaciones de jarabe, gotas y tabletas masticables.

El ibuprofeno se usa a una dosis de 5 a 10 mg por kilogramo de peso, cada 6 a 8 horas, y solo en niños mayores de 6 meses. Tiene la ventaja adicional de su efecto antiinflamatorio, lo que lo hace especialmente útil cuando la fiebre se acompaña de dolor de garganta, otitis o dolor muscular.

La dipirona (metamizol) es ampliamente usada en Colombia, especialmente en urgencias y en el ámbito hospitalario. Una cohorte colombiana analizada por González-Cárdenas y colaboradores evaluó los eventos adversos relacionados con su aplicación en población pediátrica. Su uso en menores de 3 meses y en el hogar sin indicación médica no está recomendado por el perfil de riesgo, aunque en el ámbito hospitalario bajo supervisión médica sigue siendo una opción válida.

No uses aspirina en niños. La aspirina (ácido acetilsalicílico) está contraindicada en menores de 12 años por el riesgo del síndrome de Reye, una complicación grave que afecta el hígado y el cerebro.

No es necesario alternar paracetamol e ibuprofeno de forma rutinaria. Aunque esta práctica es muy frecuente entre los padres colombianos, la evidencia actual muestra que la alternancia produce temperaturas promedio más bajas pero no ha demostrado beneficios clínicos claros en términos de bienestar del niño, y aumenta el riesgo de dosificación incorrecta.

5. La fiebre según la edad: especial atención en los más pequeños

La edad del niño es el factor más importante para determinar con qué urgencia debe evaluarse la fiebre. A menor edad, mayor cautela.

Menores de 3 meses: siempre consulta médica

Cualquier temperatura igual o superior a 38°C en un bebé menor de 3 meses requiere evaluación médica ese mismo día, sin excepción. El sistema inmunitario de los recién nacidos y lactantes pequeños no está completamente desarrollado, y las infecciones bacterianas graves pueden progresar muy rápidamente y sin señales de alarma evidentes. No esperes a ver si mejora solo.

Entre 3 y 6 meses

La fiebre en este grupo también debe evaluarse con prontitud, especialmente si supera los 39°C, si el niño luce muy decaído o si no hay una causa clara. Consulta con tu pediatra ese mismo día.

Entre 6 meses y 2 años

Es el grupo donde la fiebre es más frecuente. La mayoría de los episodios son virales y autolimitados. Sin embargo, presta atención a los signos de alarma descritos más adelante y consulta si la fiebre dura más de 3 días o si el niño no mejora con el tratamiento.

Mayores de 2 años

En general, los niños mayores toleran mejor la fiebre y tienen menos riesgo de infecciones bacterianas graves. Aun así, los signos de alarma siguen siendo válidos a cualquier edad.

6. Las convulsiones febriles: qué son y cómo responder

Las convulsiones febriles son uno de los eventos que más asustan a los padres y uno de los más frecuentemente mal manejados. Afectan aproximadamente al 2 al 5% de los niños entre 6 meses y 5 años y, aunque son aterradoras de presenciar, en la gran mayoría de los casos no tienen consecuencias neurológicas a largo plazo.

Una convulsión febril simple dura menos de 15 minutos, afecta todo el cuerpo de forma simétrica y no se repite en las siguientes 24 horas. Si tu hijo presenta una convulsión febril, lo más importante es mantener la calma y actuar así: colócalo de lado para evitar que se ahogue si vomita, aleja objetos peligrosos de su alrededor, no introduzcas nada en su boca (no es cierto que pueda tragarse la lengua), y controla el tiempo que dura. Llama al servicio de urgencias o traslada al niño al servicio médico más cercano.

Una convulsión febril compleja, que dura más de 15 minutos, que afecta solo un lado del cuerpo o que se repite en el mismo episodio febril, requiere evaluación médica urgente e inmediata.

7. Señales de alarma: cuándo ir a urgencias

Independientemente de la temperatura, lleva a tu hijo a urgencias de forma inmediata si presenta cualquiera de estos signos:

Menor de 3 meses con cualquier temperatura igual o superior a 38°C. Dificultad para respirar, respiración muy rápida o ruidos al respirar. Manchas o puntos rojos o morados en la piel que no desaparecen al presionarlos con un vaso o el dedo (signo de petequias o púrpura, posible señal de infección bacteriana grave). Rigidez en el cuello o intolerancia a la luz. Fontanela abombada en bebés (la parte blanda de la cabeza que se nota abultada). Convulsión, especialmente si dura más de 5 minutos. El niño no responde a los estímulos, está muy difícil de despertar o tiene un aspecto muy diferente al habitual. Llanto inconsolable que dura más de 2 horas. Fiebre que dura más de 5 días sin causa clara. El niño no puede tomar líquidos o tiene señales de deshidratación.

8. La "fiebreofobia": el miedo exagerado que también hace daño

La Sociedad Colombiana de Pediatría y los pediatras colombianos han llamado la atención sobre un fenómeno muy frecuente en nuestro medio: la fiebreofobia, es decir, el miedo irracional y exagerado a la fiebre que lleva a los padres a tratar cualquier elevación de temperatura como si fuera una emergencia.

Este miedo tiene consecuencias reales: lleva a consultas innecesarias en urgencias, a la administración excesiva de antitérmicos antes de que la temperatura sea significativa, a la combinación o alternancia de medicamentos sin indicación médica, y a un nivel de angustia parental que interfiere con el cuidado tranquilo y observador que el niño necesita.

Entender que la fiebre en sí misma no es peligrosa para un niño sano, que es una respuesta normal del cuerpo, y que el objetivo es el bienestar del niño y no el número del termómetro, es uno de los mensajes más importantes que la pediatría colombiana lleva años intentando transmitir.

Una última palabra

La fiebre no es el enemigo. Es una señal de que el cuerpo de tu hijo está respondiendo ante algo. La mayoría de las veces, esa respuesta es completamente normal y no requiere más que hidratación, observación y, si el niño está incómodo, un antitérmico bien dosificado.

Lo que más necesita tu hijo cuando tiene fiebre no es que bajes el número del termómetro a cualquier costo. Lo que necesita es que estés presente, que lo observes, que lo cuides y que sepas cuándo el momento de consultar ha llegado.

Con información correcta, esa decisión se puede tomar con mucha más tranquilidad.

Fuentes y referencias

  • Sociedad Colombiana de Pediatría — SCP (2019). El niño febril sin foco aparente. Artículo de conferencia. Bogotá: SCP. Disponible en: scp.com.co

  • Correa Vélez JA. Fiebre en niños. Capítulo de Pediatría. Sociedad Colombiana de Pediatría. Bogotá: SCP. Disponible en: scp.com.co/wp-content/uploads/2015/06/CAPFIEBRE.pdf

  • Barrios SA. Fiebre: actualización en el uso de antipiréticos. Precop SCP, 11(4), 26–35. Bogotá: Sociedad Colombiana de Pediatría.

  • González-Cárdenas VH, Laverde-Gaona LA, Cabarique-Serrano SH et al. Análisis de la incidencia de eventos adversos relacionados a aplicación de dipirona en niños. Citado en: Giglio ND et al. Actualización del manejo farmacológico de la fiebre en pediatría. Rev. Hosp. Niños (B. Aires) 2021; 63(280): 12–20.

  • Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia — MINSALUD. Cuadro de procedimientos para la atención integrada de enfermedades prevalentes en la infancia (AIEPI). Bogotá: MINSALUD. Disponible en: minsalud.gov.co

  • Vietto V, Villalón G (2010). Evaluación y manejo inicial de la enfermedad febril en el niño menor de cinco años. Evid Act Pract Ambul. 13(3), 102–105. Comentado de: National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE). Adaptado al contexto colombiano.

  • Sullivan JE, Farrar HC (2011). Fever and Antipyretic Use in Children. Pediatrics, 127(3), 580–587. American Academy of Pediatrics.

  • Purssell E, Collin J (2016). Fever-phobia: The impact of time and mortality — A systematic review and meta-analysis. International Journal of Nursing Studies, 56, 81–89.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta con tu pediatra o profesional de salud de confianza. En caso de duda, siempre consulta con el médico de tu hijo.

Manejo de la fiebre de los niños en casa
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