El Rol del Padre en la Preparación Preconcepcional
PRECONCEPCIONAL Y RECIÉN NACIDO
Henry Alexander Rodriguez Ardila Pediatra
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El Rol del Padre en la Preparación Preconcepcional.
La otra mitad de la historia que casi nadie cuenta
Durante décadas, la preparación para el embarazo ha sido tratada como un asunto exclusivamente femenino. Los chequeos médicos, los suplementos, los cambios de hábitos: todo ha apuntado hacia la mujer. El hombre, en el mejor de los casos, aparece en la sala de espera.
Sin embargo, la evidencia científica acumulada en los últimos años cuenta una historia diferente. La salud del padre antes de la concepción influye directamente en la fertilidad de la pareja, en la calidad del material genético que aporta al embrión, en el desarrollo del embarazo y, según investigaciones recientes, incluso en la salud del hijo a largo plazo. La paternidad responsable no empieza en el parto ni en los controles prenatales. Empieza antes de la concepción.
Este artículo es para los hombres que quieren ser padres y para las parejas que quieren entender que este proceso les incumbe a los dos por igual.
1. Los números que pocos conocen
Cuando una pareja tiene dificultades para concebir, el foco suele ponerse automáticamente en la mujer. Sin embargo, los datos de la Organización Mundial de la Salud y de clínicas especializadas a nivel mundial muestran una realidad más equilibrada: el factor masculino está implicado en aproximadamente el 40 a 50% de los casos de infertilidad. Esto significa que en prácticamente la mitad de las parejas que no logran embarazarse, el problema tiene relación directa o parcial con la salud reproductiva del hombre.
A esto se suma un dato global preocupante: un metaanálisis publicado en 2023 que analizó datos de más de 50 países documentó que la concentración de espermatozoides en hombres a nivel mundial había disminuido más del 50% desde principios de la década de 1970, y que la tasa de disminución se aceleró después del año 2000. El doctor Michael Eisenberg, urólogo de la Universidad de Stanford, lo resume con una frase directa: la fertilidad masculina está en declive y debemos entender por qué.
Las causas de este deterioro son múltiples y están relacionadas con el mundo que hemos construido: la exposición a disruptores endocrinos presentes en plásticos, pesticidas y contaminantes ambientales, combinada con estilos de vida cada vez más sedentarios, dietas de baja calidad, estrés crónico y consumo de sustancias. Muchos de estos factores son modificables. Y eso es, precisamente, una buena noticia.
2. Cómo funciona la espermatogénesis y por qué importa el tiempo
Para entender por qué el período preconcepcional importa para el hombre, hay que entender un dato biológico clave: los espermatozoides no son estáticos. El proceso de producción de espermatozoides, llamado espermatogénesis, dura aproximadamente 74 días, casi dos meses y medio. Esto significa que los hábitos que el hombre tenga hoy se reflejarán en la calidad de su semen dentro de tres meses.
Por eso, los especialistas en salud reproductiva recomiendan que el hombre empiece a cuidarse al menos tres meses antes de buscar el embarazo. No como un esfuerzo puntual, sino como un período sostenido de atención a su salud general. Los cambios que haga en ese período pueden mejorar significativamente la calidad del esperma que participará en la concepción.
3. La consulta andrológica: el equivalente masculino de la consulta preconcepcional
Así como se recomienda a la mujer una consulta preconcepcional antes de buscar el embarazo, el hombre puede y debe hacer lo propio. Una consulta con un andrólogo o urólogo especializado en salud reproductiva permite evaluar el estado de su salud reproductiva antes de iniciar la búsqueda y detectar a tiempo condiciones que pueden reducir las probabilidades de concebir.
La evaluación andrológica básica incluye una historia clínica detallada con antecedentes de enfermedades, cirugías en la zona genital o inguinal, infecciones de transmisión sexual, medicamentos actuales y hábitos de vida. También incluye un examen físico que busca alteraciones como el varicocele, que es una dilatación de las venas del testículo presente en aproximadamente el 15% de los hombres y en el 35 a 40% de los que tienen dificultades para concebir, y que en muchos casos tiene tratamiento efectivo.
El examen más importante de la evaluación andrológica es el espermiograma o seminograma, que analiza el volumen del eyaculado, el número de espermatozoides, su movilidad y su morfología. Este análisis, sencillo y no invasivo, ofrece información fundamental sobre la capacidad reproductiva del hombre y permite identificar si existe alguna alteración que deba tratarse antes de buscar el embarazo. En casos seleccionados, puede complementarse con un perfil hormonal, una ecografía testicular o estudios genéticos.
4. Los factores del estilo de vida que más afectan la calidad del esperma
La calidad del esperma no es fija. Puede mejorar o empeorar en función de múltiples factores del estilo de vida, muchos de los cuales están bajo el control del hombre. Estos son los de mayor impacto documentado.
Tabaco
El consumo de tabaco es uno de los factores que más afecta negativamente la fertilidad masculina. El cigarrillo reduce el número de espermatozoides, disminuye su movilidad, aumenta el porcentaje de formas anómalas y causa daño oxidativo en el ADN espermático. Además, si la pareja está embarazada, el humo de segunda mano expone al feto a sustancias tóxicas que aumentan el riesgo de complicaciones. Dejar de fumar antes de buscar el embarazo es el cambio de hábito con mayor impacto demostrado en la salud reproductiva masculina.
Alcohol
El consumo regular de alcohol reduce la producción y la movilidad de los espermatozoides y puede alterar los niveles hormonales necesarios para la espermatogénesis. No existe un umbral de consumo que se haya demostrado seguro para la fertilidad. La recomendación durante el período preconcepcional es reducir el consumo al mínimo posible o eliminarlo.
Drogas y esteroides anabolizantes
El uso de marihuana se ha asociado con reducción en el número y la movilidad de los espermatozoides. Los esteroides anabolizantes, utilizados frecuentemente por hombres que buscan rendimiento deportivo, pueden suprimir completamente la producción de espermatozoides, a veces de forma prolongada incluso después de suspender su uso. Si estás utilizando alguna de estas sustancias y planeas ser padre, es fundamental consultarlo con un especialista.
Temperatura en la zona genital
Los testículos están situados fuera del cuerpo precisamente porque la espermatogénesis requiere una temperatura ligeramente inferior a la del cuerpo, alrededor de 34 a 35 grados. La exposición prolongada al calor excesivo en esa zona puede reducir la producción de espermatozoides. Esto incluye el uso frecuente de saunas o baños de vapor, el trabajo con computadoras portátiles sobre el regazo durante horas, la ropa interior muy ajustada y el trabajo en entornos con alta temperatura. No se trata de eliminar todas estas exposiciones de forma radical, sino de ser consciente de ellas y reducirlas durante el período preconcepcional.
Peso corporal
La obesidad en el hombre se asocia con desequilibrios hormonales, específicamente con reducción de la testosterona y aumento del estrógeno, que afectan directamente la espermatogénesis. También aumenta la temperatura escrotal y genera un estado inflamatorio sistémico que puede dañar la calidad del esperma. Alcanzar y mantener un peso saludable antes de buscar el embarazo mejora no solo la fertilidad, sino también la salud general del hombre y su capacidad de acompañar activamente el proceso.
Estrés crónico
El estrés prolongado eleva los niveles de cortisol, que puede interferir con la producción de testosterona y afectar la calidad del esperma. Aunque eliminar el estrés completamente es imposible, identificar las fuentes de estrés sostenido y desarrollar estrategias de manejo, ya sea ejercicio, tiempo al aire libre, apoyo psicológico o simplemente más descanso, es una parte válida y relevante de la preparación preconcepcional masculina.
Exposición a tóxicos ambientales y laborales
Los hombres que trabajan con plomo, disolventes orgánicos, pesticidas, radiación o productos químicos industriales tienen mayor riesgo de alteraciones en la calidad del esperma. Si trabajas en un entorno de este tipo, consulta con tu médico y con el servicio de prevención de riesgos de tu empresa sobre las medidas de protección adecuadas. Es importante también no llevar ropa de trabajo contaminada al hogar.
5. Alimentación y suplementación en el hombre
La dieta del padre antes de la concepción también influye en la calidad del esperma. Una alimentación variada, rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, protege el ADN espermático del daño oxidativo y favorece una espermatogénesis saludable.
Los nutrientes con mayor respaldo científico para la salud reproductiva masculina son el zinc, presente en carnes, mariscos, legumbres y semillas de calabaza, que participa en la síntesis del ADN espermático y en la producción de testosterona. El selenio, presente en la nuez de Brasil, el pescado y los huevos, actúa como antioxidante y protege a los espermatozoides del daño oxidativo. Las vitaminas C y E, presentes en frutas, verduras y frutos secos, también tienen efecto antioxidante sobre el semen. El folato o ácido fólico, presente en vegetales de hoja verde y legumbres, está implicado en la síntesis del ADN y su deficiencia se ha asociado con mayor fragmentación del ADN espermático.
Un estudio publicado en 2021 mostró que la dieta paterna puede modificar la expresión génica del embrión a través de mecanismos epigenéticos, afectando funciones metabólicas y neurológicas del bebé. Aunque la investigación en este campo es todavía emergente, refuerza la idea de que lo que el padre come antes de la concepción no es un asunto menor.
En cuanto a la suplementación, aunque no existe una pauta universal obligatoria para todos los hombres, algunos especialistas recomiendan, en el contexto preconcepcional, considerar un suplemento de antioxidantes que incluya zinc, selenio, vitaminas C y E y ácido fólico. Esta decisión debe tomarse siempre con orientación médica y teniendo en cuenta la dieta habitual del hombre.
6. La edad del padre también importa
Aunque el reloj biológico masculino no tiene la misma visibilidad social que el femenino, la ciencia muestra con claridad que la edad del padre también influye en la fertilidad y en la salud del hijo.
A partir de los 40 a 45 años, la calidad del semen comienza a deteriorarse de forma más notable: disminuye el volumen del eyaculado, la movilidad de los espermatozoides se reduce y aumenta la fragmentación del ADN espermático. Además, las células que producen espermatozoides se multiplican durante toda la vida del hombre, y cada vez que se multiplican existe la posibilidad de que se produzca una mutación en algún gen. Con el paso de los años, ese riesgo se acumula.
La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva ha documentado que una edad paterna avanzada, especialmente a partir de los 45 años, se asocia con mayor riesgo de aborto espontáneo, mayor tiempo hasta lograr el embarazo y un riesgo algo mayor de ciertas condiciones en la descendencia, incluyendo el trastorno del espectro autista, la esquizofrenia y algunas malformaciones congénitas, aunque los mecanismos exactos siguen siendo objeto de investigación.
Esto no significa que los hombres mayores de 45 años no puedan ser padres, sino que es un factor más a tener en cuenta y a comentar con el especialista. Como señaló el doctor Sergio Papier, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva, la edad ideal para ser padres podría decirse que es antes de los 45 años, aunque reconoce que el ritmo de deterioro es muy personalizado dependiendo de la genética y de cómo el ambiente influye en cada persona.
7. El papel emocional y práctico del padre en el proceso
La preparación preconcepcional no es solo física. El estado emocional del padre, su implicación en el proceso y la calidad del vínculo de pareja tienen un impacto real en cómo se vive la búsqueda del embarazo y en el bienestar de la madre durante la gestación.
La decisión de tener un hijo es una de las más importantes que toma una pareja, y cuando ese proceso se convierte en una búsqueda prolongada o en un camino con dificultades, el impacto emocional en el hombre es real aunque frecuentemente silenciado. Los estigmas asociados a la infertilidad masculina, la presión social y la falta de espacios para hablar sobre estas dificultades hacen que muchos hombres atraviesen este proceso en soledad o minimizando su propio malestar.
Hablar abiertamente con la pareja sobre las expectativas, los miedos y las responsabilidades compartidas es tan importante como cualquier chequeo médico. Y acudir juntos a las consultas preconcepcionales, tanto femeninas como masculinas, es un gesto concreto de corresponsabilidad que cada vez más parejas eligen y que los profesionales de la salud valoran.
Para terminar
La biología de la reproducción es una responsabilidad de dos. El espermatozoide aporta la mitad del material genético del futuro ser humano, y las condiciones en las que ese espermatozoide fue producido influyen en su calidad y, según la ciencia más reciente, en la salud del hijo que viene.
Cuidarse antes de buscar el embarazo no es una exigencia ni una carga adicional. Es una oportunidad de llegar a la paternidad desde el mejor estado de salud posible, de ser un compañero activo en un proceso que le pertenece a los dos, y de entender que la historia de tu hijo empieza, también, en ti.
Como lo resume el doctor Michael Eisenberg: todo lo que es bueno para el corazón es bueno para la fertilidad. A veces, los cambios más importantes son también los más sencillos.
Fuentes y referencias
Levine H et al. (2023). Temporal trends in sperm count: a systematic review and meta-regression of samples collected globally in the 20th and 21st century. Human Reproduction Update, 29(2), 157–176.
American Society for Reproductive Medicine — ASRM (2021). Age and Male Fertility. Patient Education Series. Birmingham: ASRM.
World Health Organization (2010). WHO Laboratory Manual for the Examination and Processing of Human Semen, 5th Edition. Geneva: WHO.
MotherToBaby / National Institutes of Health — NCBI (2023). Exposición paterna. Fact Sheet. Bethesda: NIH.
Costanzo PR, Knoblovits P (2023). Obesidad en el hombre. ¿Afecta la fertilidad? Revista de la Sociedad Argentina de Diabetes, 57(3 Sup), 21.
Infobae / Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva — ALMER (2025). El deterioro silencioso de la fertilidad masculina. Entrevista al Dr. Sergio Papier, miembro del comité ejecutivo de ALMER.
Revista Médica Clínica Las Condes (2014). Infertilidad masculina. Santiago: Elsevier.
Serra M, genetista del Instituto Médico Halitus (2024). Salud reproductiva masculina y mutaciones genéticas. Infobae.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta con tu médico, andrólogo o especialista en salud reproductiva.
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